Como ahí arriba, justo debajo del título del blog (que casi no se ve), dice que aquí hablaría sobre muchos otros temas, me decidí a cambiar el contenido del cine por otro que he querido tocar, el del internet. Hoy en día, los contenidos mediáticos más interesantes se encuentran en la "nube" y este vídeo que acabo dejarles es una muestra de ello.
Vsauce es un canal de Youtube
creado por Michael Stevens quien es el mismo presentador de este. Por cosas del
destino (y de procrastinar en internet) tuve la oportunidad de seguir el canal
desde sus inicios y presencie como el cambio se dio a largo de los pocos años
de vida que tiene. Vsauce empezó como un lugar para hablar de videojuegos y páginas
de internet de ocio. Eventualmente Michael tomo el poder creativo y decidió
darle trascendencia a los videos que se estaban haciendo más populares. Estos,
por supuesto, eran los de temática científica y se enfocaban en responder
preguntas como ¿Por qué soñamos? ¿Qué tan caliente puede llegar a estar algo? ¿Qué
tan alto podemos construir? ¿Qué pasaría si todos en el mundo saltáramos al mismo
tiempo?
El éxito y el rápido crecimiento
son debido al carisma de Michael al presentar con su interesante manera de ver
las cosas y su habilidad para alentar a espectadores a que se pregunten las
cosas que jamás se habrían preguntado.
Fácilmente uno de los mejores
canales en Youtube, sino el mejor y siento que es una gran manera de incentivar
a que las personas lean y aprendan e intenten salir de esa ignorancia de la que
muchas veces nos vemos cómodos de tener. Un gran recomendado.
A pesar de que en aquel entonces
yo no me tomaba el tiempo ni el esfuerzo para analizar las películas que veo
como lo hago hoy en día, recuerdo que una de las cosas que más había disfrutado
de Batman Begins de Christopher Nolan fue su manera de justificar e inyectar
realismo a la mitología de Batman. Nunca fui gran seguidor de los superhéroes
de comics americanos, pero esa película definitivamente había captado mi
atención. Ya todos sabemos que después Nolan desarrollaría su exitosa
trilogía del caballero oscuro y con la
que le dejaría una marca original a lo que el género de superhéroes respecta.
Por lo tanto al comenzarse a promocionar Man of Steel no pude esconder mi
interés y aunque la dirección no estaba a cargo de Nolan sino de Zack Snyder, este
a su vez fue dirigido por el mismo Nolan quien producía y estaba involucrado en
el desarrollo de la historia. Tristemente, con todos estos elementos a su
favor, El Hombre De Acero no dio todo lo que pudo dar.
Los mejores momentos de la cinta
los podría definir como unos grupos de conceptos aplicados en ella, tanto
visuales como narrativos. Disfruté bastante con la presentación de Krypton y su
tecnología. La dirección de arte definitivamente estaba en el lugar adecuado y
el planeta de Kal-El no me parecía tan inverosímil. El cambio del traje tan
reconocido, fue algo que agradecí bastante (Muchos años para entender que el
calzoncillo por fuera no tiene nada de heroico). La introducción de la película
fue la historia básica de superman, solo que con ciertos agregados para darle
un toque de “realismo” y puede que los fans acérrimos de décadas no estén de
acuerdo conmigo, pero creo que los cambios fueron correctos.
Uno de los puntos más grandes que
la cinta pudo anotar fueron, definitivamente, las escenas de acción y combate.
No creo que sea correcto afirmar que Zack Snyder es uno de los grandes de
nuestras épocas, para nada, pero debo decir que este señor es un genio en lo
que respecta a este tipo de escenas y le valió para dirigir la película basada
en este personaje, más intensa y divertida que se haya hecho. Nunca en la
adaptación de este comic a la pantalla grande se ha mostrado la envergadura de
lo que un combate de Superman significa. Si lo piensan un poco, son alienígenas
con fuerza sobre humana que usan como su mejor arma, sus propios puños; en esa
lógica, las batallas deberían ser barbáricas y es eso lo que Snyder entrega.
Henry Cavill es un buen Clark
Kent y da una actuación adecuada dentro de lo que puede, porque Superman no es
el personaje más fácil de desarrollar ya que tiene esa faceta, para nada humana
del heroísmo clásico. El que se roba el show es el señor Michael Shanon quien
como siempre se deja la piel en el set, o debería decir que se la pone, la del
General Zod. Shanon es vibrante y apasionado, y aunque este lidiando con un
personaje terriblemente unidimensional, sabe aplicar humanismo y credibilidad
como si la cosa fuera fácil.
Pero como dije, Man of Steel no
dio todo lo que pudo dar y además falla escondiéndose detrás de una cortina de supuesto
realismo. Y es que aunque el señor Snyder cree secuencias de acción
espectaculares, a la hora de desarrollar el más simple de los personajes, se
queda corto. Esta es una película larga para los estándares en los que juega y
tuvo el espacio suficiente para hacerle creer a uno que el drama que está en la
pantalla es verdadero, pero con bastante ingenuidad no lo hace, creyendo que
con cambiar un poco el tono y la fotografía habitual de este tipo de filmes, iba
a ser suficiente.
Lastimosamente el filme se derrite
en su propia pretenciosidad. Espectáculos deplorables como el Jonathan Kent de
Kevin Costner (acciones ilógicas y poco realistas) o el insistente énfasis en
personajes secundarios que aportan poco o nada a la trama, solo son evidencia
de que la cinta le falto seriedad al ser escrita y promocionada, porque en ningún
momento vemos un Superman con un interesante desarrollo de carácter sino otro
vulgar y desigual blockbuster de verano, en el que el héroe salva al día y se queda con la chica. Diría que esa es la parte que más me
molesta de la cinta porque me sentí engañado, aquí no hay profundidad o innovación,
aquí no hay Nolan, aquí solo tenemos un bodrio a medias de los habituales.
Ahora, yo reconozco una película
de verano de un gran estudio de Hollywood y entiendo para que son hechas.
Cintas rápidas y efectivas en el ámbito de exaltar y divertir con el solo propósito
de atraer a las masas y ganar todo el dinero posible. Si señores, es un
negocio, pero no por eso la calidad tiene que declinar. Yo no hubiera tenido
problema con que esta cinta hubiera estado llena de diálogos simples y concisos
para que se concentrara en las escenas llenas de acción y efectos especiales,
hubiera sido divertida y punto. Pero en cambio, nos encontramos con un esfuerzo
bastante mediocre de acompañar a Superman en un viaje psico-emocional que no
tiene cabida en la historia y se derrumba debido a su propia falta de lógica narrativa.
Es por eso querido lector que cuando saliste del cine le dijiste al que tenias
al lado “Me estaba aburriendo al principio” ¿Y qué pasa cuando un escritor
encuentra que su historia está muy aburrida? Introduce a la fuerza las grandes
escenas de acción, dejando en claro lo grande que le pudo quedar el desarrollar
apropiadamente un personaje. Classic Hollywood.
Recuerdo que de niño tuve una gran confusión por dos grandes
franquicias de ciencia ficción y creo que no fui el único. Esto se lo atribuyo
a los padres de una generación que apenas empezaba a globalizarse y que el
internet no estaba a disposición de sus dudas inmediatas en un teléfono más
inteligente que uno. “Si mijo, la guerra de los planetas” “El viaje intergaláctico”
“Usted sabe, la estrellas que explotan” A más de uno su papá le quiso decir que
vio las películas de Las Guerras de las Galaxias cuando era joven y que también,
cuando era niño, miro una serie de televisión muy parecida llamada Viaje a las
Estrellas. No culpo la capacidad de retención porque todos fuimos así de jóvenes, pero los padres entenderán
que dejaban a un niño algo confundido.
Descubrí y aprendí sobre Star Wars por mi cuenta más
adelante. Ya saben, George Lucas, los Skywalker, sables de luz y Chewbacca. Aprendí
como esta franquicia fue tan importante en su tiempo para el cine global y como
la trilogía más reciente no lo fue tanto. El caso es que me empape del universo
del señor Lucas y supe reconocer todas las referencias que se hacían en la
cultura popular. A su vez, sintiéndome lleno y satisfecho de tener en
conocimiento un pedazo de historia cinematográfica, me dedique a ignorar la
otra franquicia de la cual escuche cuando era niño, abrumado por la fanaticada
llena de sus estereotípicos “nerds” obsesionados, llenos de grasa de su burrito
marca Vulcano.
Fue hasta en 2009 que vi el reboot de Star Trek que el señor
J.J. Abrams (Alias, Lost, Fringe) que mi interés despertó en tal franquicia,
tal vez no tanto como para ver la serie original, pero si como para tener la
historia y los personajes rondando en mi cabeza. ¿Por qué? Porque fue una de
las mejores películas de ciencia ficción y aventura que vi en ese año.
Si bien recuerdan, había tocado el tema de su secuela
teniendo presente el tráiler y mostraba mi entusiasmo. Into Darkness por fin
llego a estrenarse y me di mi buena dosis “Trekie”, saliendo del cine con un
sentido de satisfacción que creo Iron man 3 debió haberme dejado. Esto sí es
una película de acción y aventura de ciencia ficción.
Tal vez lo que más me cautiva de la franquicia y sobre todo,
de esta película, es como está construido este universo futurista de una manera
tan creíble e imaginativa. Un mundo que está regido por sus propias reglas
establecidas y para nada (tan) disparatadas.
Me importan los personajes, me importa lo que les pase o les
pueda pasar, y eso es algo que le agradezco al señor Abrams, porque con gran
facilidad es capaz de desarrollar personajes en medio de toda la acción y
desenfreno que pueda haber, y eso es algo que no se logra sin habilidad. Las
motivaciones son claras, las relaciones entre los mismos protagonistas los
hacen humanos y nos permiten relacionarnos con ellos.
Puedo decir que Star Trek Into Darkness es una solida
aventura, pero como cualquier roca, tiene sus grietas. La primera película,
tengo que decir, me pareció una presentación mejor. Lo digo porque aquella tuvo
un mejor balance en cuanto a narrativa, secuencias de acción y desarrollo de
personajes. Esta nueva entrega, aunque emocionante, peca de una gran manera al
sobre cargarse de acción como tal, sin dejar espacio a desarrollar una historia
con contenido. El "nuevo" villano, interpretado por un Benedict Cumberbatch muy
augusto y convincente, es desaprovechado de gran manera y no se le da un
apropiado tiempo en pantalla. Alguien al cual sientes de gran trascendencia es
despachado de una manera muy abrupta y lamentablemente el final pereció a la
misma sensación repentina. ¿Saben? Se sintió como si en un momento dijeron “¡Oh
Dios! ¡Casi nos olvidamos de contar una historia!”.
Esto último es triste y creo que el señor Damon Lindelof (Escritor
lider) tendrá en cuenta el no desbocarse nada mas por una impresionante visual
y acción rápida la próxima vez, ya que Star Trek, la franquicia como tal, es de
una potencial grandísimo si se le da el
trato que se le ha estado dando en su relanzamiento, en cuestión de narrativa.
Pero al final, con todas las falencias que hubo en el balance de la historia,
yo no puedo decir que no me gusto la cinta. La disfrute y en grande.
Las obras que son categorizadas como las “grandes de la
historia”, tienen una cualidad en común que se repite y que permite darle tal categoría.
Esa cualidad es su existencia atemporal, esas obras que vulgarmente dicen que “pasan
la prueba del tiempo” y parecen perfectas para cualquier época en la que se
encuentre existiendo. La razón para que esto se dé es variada, pero
principalmente se debe a que tocan el tema que por más que nuestra cultura
evolucione de las maneras más insólitas, no va a poder eliminar… nuestra condición
como humanos.
Durante los felices años 20 Estados Unidos pasó por una época
de gran cambio y abundancia. Los hijos de la primera guerra mundial festejaban con
la prosperidad de la victoria y dentro de los jóvenes que en algún momento
participaron en la guerra, salieron
varios artistas a los que Hemingway famosamente llamo “Generación
Perdida”. F. Scott Fitzgerald fue uno de
ellos y con su novela The Great Gatsby, representó una época. Tristemente, el relato
sobre la decadencia del sueño americano no le dio a Fitzgerald su fama en vida
sino que, tiempo después de su muerte es que se le reconoce su gran aporte.
En cine se ha adaptado varias veces la novela, siendo la más
famosa de estas la protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow, con un guion
escrito por el ya entonces famoso Francis Ford Coppola. Contenía buenas
actuaciones, pero la película solo armaba una grande, poco conmovedora, monótona
narración.
Después de otra cinta para televisión y otros homenajes
varios, llega el proyecto de una nueva adaptación a manos de Baz Luhrmann,
conocido por sus éxitos como la modernización de Romeo+Julieta, el gran musical
Moulin Rouge! y su más reciente Australia. Un director que se caracteriza
primordialmente por su estilo visual, colorido, vistoso y grandilocuente. Jamás
hubiera pensado en él como primera opción para que tomara las riendas de la adaptación,
pero no deja de ser alguien con
interesante visión.
Pero independientemente de quien adaptara la obra queda
claro que es un libro no fácil de traspasar al cine. No porque su hilo
argumental fuera complicado, sino porque la obra se centra más en las reflexiones
que su protagonista Nick Carraway tiene sobre la trama en la que se ve
envuelto. Luhrmann hizo un buen intento, considero que incluso mejor que las
anteriores versiones, pero simplemente no logra dar la profundidad necesaria
que requiere la obra que al mismo tiempo debe mantener una decente experiencia cinematográfica.
Leonardo DiCaprio interpreta con la fenomenal habilidad que
lo caracteriza a un millonario excéntrico y anfitrión de grandes fiestas
llamado Jay Gatsby, que tiene como meta de vida estar con su amada Daisy Buchanan
quien le da vida una Caery Mulligan que siento le hizo falta imprimir un poco
de más de alma. Desafortunadamente para Gatsby, Daisy ya está casada con otro
millonario que encarna un muy desenvuelto Joel Edgerton, que con gran actitud
hace viva las infidelidades de Tom Buchanan. Todo esto lo vemos por los ojos
del verdadero protagonista Nick Carraway, quien recuenta la trágica historia,
llena de excesos, fiestas, y la ilusión de creer poder controlar la vida misma.
Carraway empieza con un gran entusiasmo sobre la vida, pero al final se entera
de que esta echa la supuesta felicidad en la riqueza y su retrato fue
excelentemente interpretado por Tobey Mcguire.
El director apostó por una puesta de escena bastante
colorida y vibrante como es de su costumbre. Fue desafortunado para mí encontrarme
con un gran contenido de CGI (imágenes generadas por computadora) y había momentos
en que extrañe que una cámara filmara un lago de verdad en vez de un escenario
salido de un videojuego. Hay momentos en que las imágenes están diseñadas nada más
para “alegrar el ojo”, pero realmente no aportan narrativamente. Por otro lado,
hubo momentos en que Luhrmann jugó con ciertos efectos de edición para crear
escenas que me cautivaron y que fueron efectivas al mostrar de manera surrealista los estados emocionales del protagonista.
Ya en la segunda mitad de la película, la misma trama obliga
al aspecto visual ser más conservador. En una magnifica puesta de escena donde
los personajes se desvelan con su verdaderas intenciones podemos ver el poder
del material en que la cinta está basada, pero por alguna irritante razón el
señor Luhrmann olvidó la cátedra de lenguaje cinematográfico 101. Entiendo que
quisiera transmitir de alguna forma la prosa y la literalidad física de la obra
misma, pero falló al poner frases flotantes en medio de la pantalla, transcribiendo
lo que la narración del personaje de Mcguire ya nos decía. Como una pobre presentación
de PowerPoint.
La intención de Luhrmann es apreciable. El querer presentar
esta historia para la actualidad, para la sociedad de hoy en día, es un movimiento
interesante y con el que se le perdonan algunos anacronismos como la música, el
vestuario y el ambiente como tal, que no son de la época pero que nos permiten
entender como miraban las cosas le gente de entonces. Lamentablemente lo único que
permite realmente mantener de pie a la cinta es el excelente material en el que
está basada. La historia que escribió Fitzgerald en aquellos años sigue siendo
relevante hoy en día como reflejo de
nosotros como personas y sociedad. La película siguió la historia, pero prefirió desviarse
por el entretenimiento visual a expensas de sumergirse más adentro en los temas
humanos de la novela.
Algo que he aprendido
desde que comencé con mi afición a ver películas, es que uno tiene que saber
ponerse en el humor adecuado, al mismo tiempo de aprender a ver de todo. Esta
cuestión del humor aplica para todas las artes de entretenimiento que están inundadas
de diferentes estilos y presentaciones. Junto a este humor establecido, también
se genera una obvia expectativa que queramos o no, siempre se posara sobre
nuestras cabezas antes de atestiguar una obra, sea teatral, musical,
cinematográfica, etc. La expectativa se genera basada en el humor que
estableciste para ver la película, es decir en palabras menos vagas, que cuando
vas a ver un género como drama, te ajustas a ti mismo para el drama y esperas
un buen drama. Lo mismo va con el terror, al cual te preparas psicológicamente
y esperas buenos sustos, o como con una pieza de cine arte, de la cual no
esperas algo convencional.
En esta ocasión puse
mi parte del trabajo como buen espectador y ajuste mi humor para ver una cinta
de acción-aventura y deje que la película cumpliera con su parte e intentara
estar a la altura de mis expectativas en lo que respecta a la tercera película
de Iron Man. Triste e irritantemente, no lo fue.
La principal
diferencia de este episodio de la franquicia con sus antecesores es que no
tenemos el mismo director, Jon Favreau, quien creó tuvo una correcta visión al
adaptar el comic a la gran pantalla. Su reemplazo fue Shane Black quien tiene
una trayectoria con gran experiencia en el cine de acción y que ya había
trabajado con Robert Downey Jr. en la interesante “Kiss Kiss Bang Bang”. Al
principio no creí que la visión tuviera un cambio tan drástico como lo tuvo,
teniendo en cuenta que esta era una franquicia que produce millones y que busca
que los espectadores no noten cambios entre estreno y estreno, pero la visión
de Black divergió mucho de la concisa y divertida de Favreau y esto queda mucho
más claro ya que Black mete mano al guion, siendo en gran parte su
responsabilidad artística. Lo triste es que el señor Black no supo llevar la esencia
de la saga, convirtiendo Iron Man 3 en un consolador gigante y húmedo para las
masas hambrientas.
Comedia desubicada,
poca profundidad de personajes y mala utilización de ellos, pobre adaptación de
la historia misma y casi nada de intensión de querer hacer creer a uno lo que
estaba viendo, incluso la edición fue burda y de ritmo desigual. Casi no les
puedo describir mi decepción al salir de esa sala ya que fui testigo de cómo se
hace una película de acción-aventura que no se preocupa por entregar buen
entretenimiento, sino que se limita a ser una mera complaciente del público de
pequeños momentos. Hubo más de una ocasión en que fruncí mi seño, consternado
por la cantidad de bromas innecesarias y por la poca claridad del argumento, en
el que ni siquiera tenía la decencia de hacer justica a la obra original (El
concepto del Mandarín es paupérrimo).
Lo momentos que puedo
salvar son escasos. La secuencia al final de los varios
trajes fue entretenida y no puedo negar de que Downey Jr. tiene una habilidad y
soltura grandísima para poder encarnar a Tony Stark en todo su sarcástico y egocéntrico
ser, pero no fue suficiente para mantener en pie mi interés. Guy Pearce, con
todo lo buen actor que es, no pudo hacer gran cosa con ese despojo de personaje
irritante y patético y no pudieron evitar que el personaje de Pepper cayera en
el estereotipo de damisela en peligro.
Al final, la gota que
derramo el vaso fue la longitud de la cinta que no hacía más que rellenarse
como un pavo de cualquier dialogo “irónico” que los escritores se les hubiera
ocurrido poner en la boca de Stark. Entiendan, cuando una película es aburrida
y más con un argumento que no es muy claro (ataques de ansiedad de Tony), esta
no puede permitirse ser más larga. Iron Man 3 fue una decepción y una grande ya
que la idea de las películas sobre superhéroes tiene un grandísimo potencial de
salir de un estereotipo y hacer respetar su propio genero. Lamentablemente, ya
sabemos hacia donde está apuntando Marvel, lo cual me hace poco entusiasta
sobre nuevas producciones de ese universo.