miércoles, 21 de agosto de 2013

Vsauce: El mejor canal en Youtube.


Como ahí arriba, justo debajo del título del blog (que casi no se ve), dice que aquí hablaría sobre muchos otros temas, me decidí a cambiar el contenido del cine por otro que he querido tocar, el del internet. Hoy en día, los contenidos mediáticos más interesantes se encuentran en la "nube" y este vídeo que acabo dejarles es una muestra de ello.

Vsauce es un canal de Youtube creado por Michael Stevens quien es el mismo presentador de este. Por cosas del destino (y de procrastinar en internet) tuve la oportunidad de seguir el canal desde sus inicios y presencie como el cambio se dio a largo de los pocos años de vida que tiene. Vsauce empezó como un lugar para hablar de videojuegos y páginas de internet de ocio. Eventualmente Michael tomo el poder creativo y decidió darle trascendencia a los videos que se estaban haciendo más populares. Estos, por supuesto, eran los de temática científica y se enfocaban en responder preguntas como ¿Por qué soñamos? ¿Qué tan caliente puede llegar a estar algo? ¿Qué tan alto podemos construir? ¿Qué pasaría si todos en el mundo saltáramos al mismo tiempo?


El éxito y el rápido crecimiento son debido al carisma de Michael al presentar con su interesante manera de ver las cosas y su habilidad para alentar a espectadores a que se pregunten las cosas que jamás se habrían preguntado.


Fácilmente uno de los mejores canales en Youtube, sino el mejor y siento que es una gran manera de incentivar a que las personas lean y aprendan e intenten salir de esa ignorancia de la que muchas veces nos vemos cómodos de tener. Un gran recomendado.


domingo, 14 de julio de 2013

Man of Steel (El hombre de Acero) "Estafado por Hollywood... una vez más"


A pesar de que en aquel entonces yo no me tomaba el tiempo ni el esfuerzo para analizar las películas que veo como lo hago hoy en día, recuerdo que una de las cosas que más había disfrutado de Batman Begins de Christopher Nolan fue su manera de justificar e inyectar realismo a la mitología de Batman. Nunca fui gran seguidor de los superhéroes de comics americanos, pero esa película definitivamente había captado mi atención. Ya todos sabemos que después Nolan desarrollaría su exitosa trilogía  del caballero oscuro y con la que le dejaría una marca original a lo que el género de superhéroes respecta. Por lo tanto al comenzarse a promocionar Man of Steel no pude esconder mi interés y aunque la dirección no estaba a cargo de Nolan sino de Zack Snyder, este a su vez fue dirigido por el mismo Nolan quien producía y estaba involucrado en el desarrollo de la historia. Tristemente, con todos estos elementos a su favor, El Hombre De Acero no dio todo lo que pudo dar.

Los mejores momentos de la cinta los podría definir como unos grupos de conceptos aplicados en ella, tanto visuales como narrativos. Disfruté bastante con la presentación de Krypton y su tecnología. La dirección de arte definitivamente estaba en el lugar adecuado y el planeta de Kal-El no me parecía tan inverosímil. El cambio del traje tan reconocido, fue algo que agradecí bastante (Muchos años para entender que el calzoncillo por fuera no tiene nada de heroico). La introducción de la película fue la historia básica de superman, solo que con ciertos agregados para darle un toque de “realismo” y puede que los fans acérrimos de décadas no estén de acuerdo conmigo, pero creo que los cambios fueron correctos.


Uno de los puntos más grandes que la cinta pudo anotar fueron, definitivamente, las escenas de acción y combate. No creo que sea correcto afirmar que Zack Snyder es uno de los grandes de nuestras épocas, para nada, pero debo decir que este señor es un genio en lo que respecta a este tipo de escenas y le valió para dirigir la película basada en este personaje, más intensa y divertida que se haya hecho. Nunca en la adaptación de este comic a la pantalla grande se ha mostrado la envergadura de lo que un combate de Superman significa. Si lo piensan un poco, son alienígenas con fuerza sobre humana que usan como su mejor arma, sus propios puños; en esa lógica, las batallas deberían ser barbáricas y es eso lo que Snyder entrega.

Henry Cavill es un buen Clark Kent y da una actuación adecuada dentro de lo que puede, porque Superman no es el personaje más fácil de desarrollar ya que tiene esa faceta, para nada humana del heroísmo clásico. El que se roba el show es el señor Michael Shanon quien como siempre se deja la piel en el set, o debería decir que se la pone, la del General Zod. Shanon es vibrante y apasionado, y aunque este lidiando con un personaje terriblemente unidimensional, sabe aplicar humanismo y credibilidad como si la cosa fuera fácil.


Pero como dije, Man of Steel no dio todo lo que pudo dar y además falla escondiéndose detrás de una cortina de supuesto realismo. Y es que aunque el señor Snyder cree secuencias de acción espectaculares, a la hora de desarrollar el más simple de los personajes, se queda corto. Esta es una película larga para los estándares en los que juega y tuvo el espacio suficiente para hacerle creer a uno que el drama que está en la pantalla es verdadero, pero con bastante ingenuidad no lo hace, creyendo que con cambiar un poco el tono y la fotografía habitual de este tipo de filmes, iba a ser suficiente.


Lastimosamente el filme se derrite en su propia pretenciosidad. Espectáculos deplorables como el Jonathan Kent de Kevin Costner (acciones ilógicas y poco realistas) o el insistente énfasis en personajes secundarios que aportan poco o nada a la trama, solo son evidencia de que la cinta le falto seriedad al ser escrita y promocionada, porque en ningún momento vemos un Superman con un interesante desarrollo de carácter sino otro vulgar y desigual blockbuster de verano, en el que el héroe salva al día y se queda con la chica. Diría que esa es la parte que más me molesta de la cinta porque me sentí engañado, aquí no hay profundidad o innovación, aquí no hay Nolan, aquí solo tenemos un bodrio a medias de los habituales.


Ahora, yo reconozco una película de verano de un gran estudio de Hollywood y entiendo para que son hechas. Cintas rápidas y efectivas en el ámbito de exaltar y divertir con el solo propósito de atraer a las masas y ganar todo el dinero posible. Si señores, es un negocio, pero no por eso la calidad tiene que declinar. Yo no hubiera tenido problema con que esta cinta hubiera estado llena de diálogos simples y concisos para que se concentrara en las escenas llenas de acción y efectos especiales, hubiera sido divertida y punto. Pero en cambio, nos encontramos con un esfuerzo bastante mediocre de acompañar a Superman en un viaje psico-emocional que no tiene cabida en la historia y se derrumba debido a su propia falta de lógica narrativa. Es por eso querido lector que cuando saliste del cine le dijiste al que tenias al lado “Me estaba aburriendo al principio” ¿Y qué pasa cuando un escritor encuentra que su historia está muy aburrida? Introduce a la fuerza las grandes escenas de acción, dejando en claro lo grande que le pudo quedar el desarrollar apropiadamente un personaje. Classic Hollywood.

Agragadores de reseñas


Calificación: 2.5 Trajes Nostalgia Zod de 5 (¡Por supuesto! ¡Es mejor que te mate un tornado a ser salvado! ¡Viva la lógica!)

miércoles, 5 de junio de 2013

A Velocidad Warp -Star Trek Into Darkness-


Recuerdo que de niño tuve una gran confusión por dos grandes franquicias de ciencia ficción y creo que no fui el único. Esto se lo atribuyo a los padres de una generación que apenas empezaba a globalizarse y que el internet no estaba a disposición de sus dudas inmediatas en un teléfono más inteligente que uno. “Si mijo, la guerra de los planetas” “El viaje intergaláctico” “Usted sabe, la estrellas que explotan” A más de uno su papá le quiso decir que vio las películas de Las Guerras de las Galaxias cuando era joven y que también, cuando era niño, miro una serie de televisión muy parecida llamada Viaje a las Estrellas. No culpo la capacidad de retención porque todos  fuimos así de jóvenes, pero los padres entenderán que dejaban a un niño algo confundido.

Descubrí y aprendí sobre Star Wars por mi cuenta más adelante. Ya saben, George Lucas, los Skywalker, sables de luz y Chewbacca. Aprendí como esta franquicia fue tan importante en su tiempo para el cine global y como la trilogía más reciente no lo fue tanto. El caso es que me empape del universo del señor Lucas y supe reconocer todas las referencias que se hacían en la cultura popular. A su vez, sintiéndome lleno y satisfecho de tener en conocimiento un pedazo de historia cinematográfica, me dedique a ignorar la otra franquicia de la cual escuche cuando era niño, abrumado por la fanaticada llena de sus estereotípicos “nerds” obsesionados, llenos de grasa de su burrito marca Vulcano.

Fue hasta en 2009 que vi el reboot de Star Trek que el señor J.J. Abrams (Alias, Lost, Fringe) que mi interés despertó en tal franquicia, tal vez no tanto como para ver la serie original, pero si como para tener la historia y los personajes rondando en mi cabeza. ¿Por qué? Porque fue una de las mejores películas de ciencia ficción y aventura que vi en ese año.


Si bien recuerdan, había tocado el tema de su secuela teniendo presente el tráiler y mostraba mi entusiasmo. Into Darkness por fin llego a estrenarse y me di mi buena dosis “Trekie”, saliendo del cine con un sentido de satisfacción que creo Iron man 3 debió haberme dejado. Esto sí es una película de acción y aventura de ciencia ficción.

Tal vez lo que más me cautiva de la franquicia y sobre todo, de esta película, es como está construido este universo futurista de una manera tan creíble e imaginativa. Un mundo que está regido por sus propias reglas establecidas y para nada (tan) disparatadas.

Me importan los personajes, me importa lo que les pase o les pueda pasar, y eso es algo que le agradezco al señor Abrams, porque con gran facilidad es capaz de desarrollar personajes en medio de toda la acción y desenfreno que pueda haber, y eso es algo que no se logra sin habilidad. Las motivaciones son claras, las relaciones entre los mismos protagonistas los hacen humanos y nos permiten relacionarnos con ellos.


Puedo decir que Star Trek Into Darkness es una solida aventura, pero como cualquier roca, tiene sus grietas. La primera película, tengo que decir, me pareció una presentación mejor. Lo digo porque aquella tuvo un mejor balance en cuanto a narrativa, secuencias de acción y desarrollo de personajes. Esta nueva entrega, aunque emocionante, peca de una gran manera al sobre cargarse de acción como tal, sin dejar espacio a desarrollar una historia con contenido. El "nuevo" villano, interpretado por un Benedict Cumberbatch muy augusto y convincente, es desaprovechado de gran manera y no se le da un apropiado tiempo en pantalla. Alguien al cual sientes de gran trascendencia es despachado de una manera muy abrupta y lamentablemente el final pereció a la misma sensación repentina. ¿Saben? Se sintió como si en un momento dijeron “¡Oh Dios! ¡Casi nos olvidamos de contar una historia!”.


Esto último es triste y creo que el señor Damon Lindelof (Escritor lider) tendrá en cuenta el no desbocarse nada mas por una impresionante visual y acción rápida la próxima vez, ya que Star Trek, la franquicia como tal, es de una potencial grandísimo si se le  da el trato que se le ha estado dando en su relanzamiento, en cuestión de narrativa. Pero al final, con todas las falencias que hubo en el balance de la historia, yo no puedo decir que no me gusto la cinta. La disfrute y en grande.

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Calificación: 4 Torpedos de 5 (Es Khan, ya, es Khan)

martes, 28 de mayo de 2013

La inmortalidad de las historias "The Great Gatsby"


Las obras que son categorizadas como las “grandes de la historia”, tienen una cualidad en común que se repite y que permite darle tal categoría. Esa cualidad es su existencia atemporal, esas obras que vulgarmente dicen que “pasan la prueba del tiempo” y parecen perfectas para cualquier época en la que se encuentre existiendo. La razón para que esto se dé es variada, pero principalmente se debe a que tocan el tema que por más que nuestra cultura evolucione de las maneras más insólitas, no va a poder eliminar… nuestra condición como humanos.

Durante los felices años 20 Estados Unidos pasó por una época de gran cambio y abundancia. Los hijos de la primera guerra mundial festejaban con la prosperidad de la victoria y dentro de los jóvenes que en algún momento participaron en la guerra, salieron  varios artistas a los que Hemingway famosamente llamo “Generación Perdida”. F. Scott Fitzgerald  fue uno de ellos y con su novela  The Great Gatsby,  representó una época. Tristemente, el relato sobre la decadencia del sueño americano no le dio a Fitzgerald su fama en vida sino que, tiempo después de su muerte es que se le reconoce su gran aporte.

En cine se ha adaptado varias veces la novela, siendo la más famosa de estas la protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow, con un guion escrito por el ya entonces famoso Francis Ford Coppola. Contenía buenas actuaciones, pero la película solo armaba una grande, poco conmovedora, monótona narración.


Después de otra cinta para televisión y otros homenajes varios, llega el proyecto de una nueva adaptación a manos de Baz Luhrmann, conocido por sus éxitos como la modernización de Romeo+Julieta, el gran musical Moulin Rouge! y su más reciente Australia. Un director que se caracteriza primordialmente por su estilo visual, colorido, vistoso y grandilocuente. Jamás hubiera pensado en él como primera opción para que tomara las riendas de la adaptación, pero no deja de ser alguien  con interesante visión.

Pero independientemente de quien adaptara la obra queda claro que es un libro no fácil de traspasar al cine. No porque su hilo argumental fuera complicado, sino porque la obra se centra más en las reflexiones que su protagonista Nick Carraway tiene sobre la trama en la que se ve envuelto. Luhrmann hizo un buen intento, considero que incluso mejor que las anteriores versiones, pero simplemente no logra dar la profundidad necesaria que requiere la obra que al mismo tiempo debe mantener una decente experiencia cinematográfica.

Leonardo DiCaprio interpreta con la fenomenal habilidad que lo caracteriza a un millonario excéntrico y anfitrión de grandes fiestas llamado Jay Gatsby, que tiene como meta de vida estar con su amada Daisy Buchanan quien le da vida una Caery Mulligan que siento le hizo falta imprimir un poco de más de alma. Desafortunadamente para Gatsby, Daisy ya está casada con otro millonario que encarna un muy desenvuelto Joel Edgerton, que con gran actitud hace viva las infidelidades de Tom Buchanan. Todo esto lo vemos por los ojos del verdadero protagonista Nick Carraway, quien recuenta la trágica historia, llena de excesos, fiestas, y la ilusión de creer poder controlar la vida misma. Carraway empieza con un gran entusiasmo sobre la vida, pero al final se entera de que esta echa la supuesta felicidad en la riqueza y su retrato fue excelentemente interpretado por Tobey Mcguire.


El director apostó por una puesta de escena bastante colorida y vibrante como es de su costumbre. Fue desafortunado para mí encontrarme con un gran contenido de CGI (imágenes generadas por computadora) y había momentos en que extrañe que una cámara filmara un lago de verdad en vez de un escenario salido de un videojuego. Hay momentos en que las imágenes están diseñadas nada más para “alegrar el ojo”, pero realmente no aportan narrativamente. Por otro lado, hubo momentos en que Luhrmann jugó con ciertos efectos de edición para crear escenas que me cautivaron y que fueron efectivas al mostrar de manera surrealista los estados emocionales del protagonista.

Ya en la segunda mitad de la película, la misma trama obliga al aspecto visual ser más conservador. En una magnifica puesta de escena donde los personajes se desvelan con su verdaderas intenciones podemos ver el poder del material en que la cinta está basada, pero por alguna irritante razón el señor Luhrmann olvidó la cátedra de lenguaje cinematográfico 101. Entiendo que quisiera transmitir de alguna forma la prosa y la literalidad física de la obra misma, pero falló al poner frases flotantes en medio de la pantalla, transcribiendo lo que la narración del personaje de Mcguire ya nos decía. Como una pobre presentación de PowerPoint.

La intención de Luhrmann es apreciable. El querer presentar esta historia para la actualidad, para la sociedad de hoy en día, es un movimiento interesante y con el que se le perdonan algunos anacronismos como la música, el vestuario y el ambiente como tal, que no son de la época pero que nos permiten entender como miraban las cosas le gente de entonces. Lamentablemente lo único que permite realmente mantener de pie a la cinta es el excelente material en el que está basada. La historia que escribió Fitzgerald en aquellos años sigue siendo relevante hoy  en día como reflejo de nosotros como personas y sociedad. La película siguió la historia, pero prefirió desviarse por el entretenimiento visual a expensas de sumergirse más adentro en los temas humanos de la novela.

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Calificación: 3 Luces verdes de 5 (En serio, una presentación de PowerPoint)

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Cómo es que un tipo dentro de un traje de hierro que dispara lasers es aburrido? "Iron Man 3"



Algo que he aprendido desde que comencé con mi afición a ver películas, es que uno tiene que saber ponerse en el humor adecuado, al mismo tiempo de aprender a ver de todo. Esta cuestión del humor aplica para todas las artes de entretenimiento que están inundadas de diferentes estilos y presentaciones. Junto a este humor establecido, también se genera una obvia expectativa que queramos o no, siempre se posara sobre nuestras cabezas antes de atestiguar una obra, sea teatral, musical, cinematográfica, etc. La expectativa se genera basada en el humor que estableciste para ver la película, es decir en palabras menos vagas, que cuando vas a ver un género como drama, te ajustas a ti mismo para el drama y esperas un buen drama. Lo mismo va con el terror, al cual te preparas psicológicamente y esperas buenos sustos, o como con una pieza de cine arte, de la cual no esperas algo convencional.

En esta ocasión puse mi parte del trabajo como buen espectador y ajuste mi humor para ver una cinta de acción-aventura y deje que la película cumpliera con su parte e intentara estar a la altura de mis expectativas en lo que respecta a la tercera película de Iron Man. Triste e irritantemente, no lo fue.


La principal diferencia de este episodio de la franquicia con sus antecesores es que no tenemos el mismo director, Jon Favreau, quien creó tuvo una correcta visión al adaptar el comic a la gran pantalla. Su reemplazo fue Shane Black quien tiene una trayectoria con gran experiencia en el cine de acción y que ya había trabajado con Robert Downey Jr. en la interesante “Kiss Kiss Bang Bang”. Al principio no creí que la visión tuviera un cambio tan drástico como lo tuvo, teniendo en cuenta que esta era una franquicia que produce millones y que busca que los espectadores no noten cambios entre estreno y estreno, pero la visión de Black divergió mucho de la concisa y divertida de Favreau y esto queda mucho más claro ya que Black mete mano al guion, siendo en gran parte su responsabilidad artística. Lo triste es que el señor Black no supo llevar la esencia de la saga, convirtiendo Iron Man 3 en un consolador gigante y húmedo para las masas hambrientas.

Comedia desubicada, poca profundidad de personajes y mala utilización de ellos, pobre adaptación de la historia misma y casi nada de intensión de querer hacer creer a uno lo que estaba viendo, incluso la edición fue burda y de ritmo desigual. Casi no les puedo describir mi decepción al salir de esa sala ya que fui testigo de cómo se hace una película de acción-aventura que no se preocupa por entregar buen entretenimiento, sino que se limita a ser una mera complaciente del público de pequeños momentos. Hubo más de una ocasión en que fruncí mi seño, consternado por la cantidad de bromas innecesarias y por la poca claridad del argumento, en el que ni siquiera tenía la decencia de hacer justica a la obra original (El concepto del Mandarín es paupérrimo).


Lo momentos que puedo salvar son escasos. La secuencia al final de los varios trajes fue entretenida y no puedo negar de que Downey Jr. tiene una habilidad y soltura grandísima para poder encarnar a Tony Stark en todo su sarcástico y egocéntrico ser, pero no fue suficiente para mantener en pie mi interés. Guy Pearce, con todo lo buen actor que es, no pudo hacer gran cosa con ese despojo de personaje irritante y patético y no pudieron evitar que el personaje de Pepper cayera en el estereotipo de damisela en peligro.

Al final, la gota que derramo el vaso fue la longitud de la cinta que no hacía más que rellenarse como un pavo de cualquier dialogo “irónico” que los escritores se les hubiera ocurrido poner en la boca de Stark. Entiendan, cuando una película es aburrida y más con un argumento que no es muy claro (ataques de ansiedad de Tony), esta no puede permitirse ser más larga. Iron Man 3 fue una decepción y una grande ya que la idea de las películas sobre superhéroes tiene un grandísimo potencial de salir de un estereotipo y hacer respetar su propio genero. Lamentablemente, ya sabemos hacia donde está apuntando Marvel, lo cual me hace poco entusiasta sobre nuevas producciones de ese universo.

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Calificación: 2 Relojes de Dora de 5 (¿Un hueco el cerebro? ¿Pero que mier...)