miércoles, 14 de enero de 2015

¿Es Metástasis una basura?


Anoche fue el estreno colombiano de la nueva telenovela del canal Caracol. Metástasis, que cuenta la historia de Walter Blanco y su viaje hacia su lado más oscuro. Es, para el poco sabido, una adaptación, fotograma-por-fotograma, de la exitosa y aclamada serie estadounidense Breaking Bad. Puede que no haya tenido la oportunidad de escribir aquí, en Épica Sobre El Té, sobre esta serie, pero puedo asegurarles que yo fui uno de los miles y tantos fanáticos que se sintonizaron con gran emoción el final en 2013. Y así mismo, también tuve la misma reacción de desconcierto y desagrado, cuando anunciaron que un remake colombiano sobre esta serie se encontraba en producción.

Paso alrededor de un año, la novela fue transmitida primero por Unimás y Univisión, cadenas de televisión estadounidense en español. Un año que sirvió para, cada vez que se traía el tema a cuestión, hacer las quejas obligatorias sobre porque Colombia estaba jodida con su televisión y como nos copiábamos todo de los gringos, sin ser capaces de hacer algo original y de calidad. De cómo iban a travestir tan tremendo prodigio. Así que, digamos que se pudo dejar escapar un poco humo y pude recibir el estreno de ayer con cabeza más fría.


Creo que fueron las expectativas supremamente bajas que tenía, pero debo aceptar que me sentí bastante invertido en la historia, preguntándome constantemente ¿Qué va a pasar ahora? Puede que parte de esa sensación viniera del interés natural de saber si filmaban todo y tal cual como en la serie original, pero también vino de un interés natural que la novela supo provocar. Mi primera reacción no fue para nada mala.

Por lo que llegue a una conclusión: Breaking Bad es tan buena serie que hace de su bastardización colombiana, una novela bastante decente. Aunque siendo justos, no todas sus virtudes provienen de ser una copia de un ente superior. Debo aceptar que la producción logro adaptar un pueblo de Nuevo México a Bogotá de manera coherente con la historia. Mucha de la traducción del dialogo es un re-imaginario al estilo colombiano, por lo que se siente natural en su mayoría y no una incómoda y lamentable traducción de coloquialismos gringos. Me atrevería a decir que Diego Trujillo es el que tal vez peca de más en su falta de naturalidad (sospecho que al intentar emular a Bryan Cranston, protagonista de la original), pero igualmente su capacidad actoral le da para que la audiencia pueda ignorar esos pormenores. 


Tristemente, dada la forma como la televisión nacional es controlada, muchas de las producciones que vemos para la pantalla chica son de una pobrísima dirección artística-visual. Esto ha sido de mis mayores problemas con las creaciones nacionales. Podríamos decir que en estas novelas, la intención cinematográfica es inexistente. Es aquí donde veo que Metástasis da un movimiento hacia adelante. Obligada por la misma naturaleza cinemática de la original, la novela contiene una diversidad de ángulos y movimientos de cámara, y por una de las muy pocas veces en la televisión colombiana, intenta construir una narrativa con la cámara. Ahora, no es la visión más innovadora, pero definitivamente es un paso en la dirección correcta.

Nuestra televisión está invadida por programas que comen del morbo circunstancial del público. No les interesa construir una audiencia capaz de pedir productos de calidad. Curiosamente, ayer también fue el estreno de la novela basada en el cantante vallenato Diomedes Díaz. Un propio ejemplo de poca intención evolucionaria. Las cadenas de televisión depredan sobre la vida de la farándula colombiana, para después vender una ficción a un público que la cree totalmente verdadera (cuando no lo es). No hay calidad, no hay visión, no hay intensión hacerse crecer a sí mismos o a otros.


Metástasis no es tan lejos de estos juicios tampoco, en fin, es una copia de los gringos, así que la originalidad no es algo en la que podemos etiquetarla. Pero hay una intención de contar una historia diferente. Ojala que algo de la serie original logre transmitirse por esta novela hacia la audiencia colombiana, para que cada vez, poquito a poquito, pidamos un poco más de calidad en las ficciones que nos cuentan. Que nos permita creernos una historia y no aceptarlas porque es lo único para ver, y que los creadores y artista colombianos tomen nota, y aprendan a beber de las grandes fuentes que el mundo ofrece, para que así, algún día, produzcamos algo que sea memorable y que trascienda.

Para el que nunca ha visto o sabido sobre la serie original, este no sería un mal momento para enterarse de como se hace una historia casi perfecta. Mire la adaptación colombiana, si sigue como este primer episodio promete, creo que será una experiencia decente. Después, saque el tiempo, pague los catorce mil pesos (o en su defecto, use el mes de prueba), y mire en Netflix una de las mejores producciones que la televisión gringa ha podido parir en su historia.

jueves, 8 de enero de 2015

La desolación de Dredd


Ya van a ser más de dos años desde que Dredd fue estrenada. Una relativa pequeña producción de DNA Films que tristemente no alcanzo a recuperar su inversión en las taquillas. Esto no solo se volvió una frustración para los productores en aquel entonces, sino también para el público entusiasta del cine de acción, quienes veían la cinta como un producto de calidad, y que con los años ha ganado seguidores, pero no recibía las retribuciones de las que era merecedora. No retribuciones, quiere decir no más producciones. Pero ¿fue Dredd el espectáculo que muchos hoy en día claman haber visto?

Solo fue hasta hace poco que tuve la oportunidad de ver la película y me es difícil no ponerme de lado de los fanáticos. Una película limpia e inteligente, efectiva en lo que quería mostrar, con tremendo efectos y sumamente divertida. Quedé un poco perplejo, y siento que muchos antes que yo también, al ver que este filme realmente no tuvo la publicidad y ni el reconocimiento debido. Si, probablemente, como muchos otros logros cinematográficos, esta vaya (o ya lo esté siendo) a ser reivindicada dentro del mercado de video en demanda (esta en Netflix para los interesados), pero la espina queda ahí, la idea de que el público paso por alto un gran estreno de ciencia ficción por ver, yo que sé, algún bodrio de los que salieron en 2012 (The Lucky One… ugh).


Es llorar sobre leche derramada, lo sé. Los resultados en las taquillas son impredecibles en muchos casos, y sería injusto no aclarar que el 2012 fue un año con tremenda competición para películas de acción y ciencia ficción. Solo podemos esperar que en los años venideros el público tenga cada vez más en mente esta película. Sobre todo si las carreras de los dos actores más reconocidos en el filme, Karl Urban como el mismo Judge Dredd, y Lena Heady como la traficante y jefe de pandilla Ma-Ma, van en ascenso. Cabe recordar que Urban ha tenido papeles en la saga del señor de los anillos, y en los blockbusters más recientes como Leonard McCoy en Star Trek y Star Trek: Into Darkness. Heady por su parte tiene un papel reconocidísimo como la terrible reina Cersei Lannister en la aclamada serie de HBO, Game of Thrones.

Ahora, si bien es decepcionante ver la falta de reconocimiento hacia esta película, y hasta en cierto sentido es entendible, una pregunta asalta mi cabeza ¿Cuántas personas recuerdan la película original de Judge Dredd? Oh si, si hasta el momento no te sonaba, seguro que esas tardes de Acción Pura comienzan a mostrar un poco de luz en un rincón de tu cabeza. Y seguro si haces el esfuerzo, la recordaras. Investigué un poco, pero no pude encontrar un consenso sobre cómo fue traducido el titulo aquí en Latinoamérica ¿El Juez o El Juez Dredd? Si alguien se acuerda, bienvenido sea para que comente y me lo diga. Pero el común denominador de entre todos los recuerdos es solo uno, el que todos tienen en mente: Syl Stallone.


Stallone protagonizó en 1995 una adaptación del comic de 2000 AD Judge Dredd. De título homónimo, aquel festival de mierda tuvo uno de los estrenos más apaleados por los críticos de ese año. No era de extrañar, la cinta era realmente mala, con un guion pobrísimo y sumamente poco imaginativo, y un diseño de producción que, viendo en retrospectiva, recuerda a otros desastres de la década como Batman & Robín. El filme era un chiste sobre sí mismo, y no se daba cuenta.

Aun así, tuvo un buen rendimiento en taquilla. No fue un éxito, ni mucho menos, pero fue una inversión recuperada y algo más. Y era Sylvester Stallone, que a pesar de sus repetidos y tristes y terribles papeles, gozaba del reconocimiento como la estrella de acción definitiva. Suficiente como para que los colombianos recordáramos aquellas tardes en la televisión nacional. Stallone define casi 3 generaciones de blockbusters de acción, tanto los exitosos como los que no, y de los que se consumía como fuese.

Entonces, la espina que incomodaba por el fracaso financiero de Dredd, se vuelve más fastidiosa al ver que un filme, bastante inferior, tuvo mayor éxito. Otra vez, cabe aclarar que hay muchos factores volátiles al referirse al éxito monetario de una película, pero el reconocimiento como tal, es algo que duele, no solo a los artistas sino a los aficionados también.

Por eso me gustaría hacer algo especial. Voy a explicar los puntos fuertes de Dredd (2012) a través de los fracasos de Judge Dredd (1995), a menara de retribución para este servidor.

Let Them Figth!



Todo comienza con la fuente. Judge Dredd es un personaje de comic que apareció por primera vez en la antología de ciencia ficción 2000 AD en 1977, convirtiéndose en el personaje más perdurable de la publicación. Joseph Dredd es un oficial estadounidense del orden público en la ciudad distópica de Mega-City One. Un "juez de la calle", con el poder de arrestar, condenar, sentenciar, y ejecutar a los criminales.

El universo de este personaje (y el personaje en sí), en parte, está concebido como una sátira a los estados totalitarios y fascistas, por lo que si decides leerlo veras que el personaje se encontrara con situaciones que rayan en lo ridículo y donde le toca imponer este tipo de regimen. Su apariencia física representa la ley y la justicia en este mundo, al punto de que la identidad propia del protagonista pierde importancia ante su cargo y uniforme. Nunca vemos la cara de Dredd porque sabemos que no es necesario. La cara de Dredd es su casco.


Hay que decir enseguida que Judge Dredd (1995) es ridícula en todo sentido. La idea de concebir un universo alterno narrativo para tocar temas actuales no se ve aquí. La gracia de ADAPTAR es transformar los elementos de un medio para implantarlos, sin perder la esencia, a otro medio. Este filme lo hace al revés y decide mantenerse fiel a las cuestiones más caricaturescas como los imprácticos atuendos y vehículos, y estilo visual estrambótico y poco verosímil. La sátira desaparece porque cuesta tomar en serio a una película que se ve así. Los cambios que si hace, son en las cosas esenciales, las que no deberían cambiar.

Uno de los mayores y primeros problemas que causo la cinta dentro del circulo de fans del comic, fue que Dredd se quitara el casco. Dredd no se quita el casco, Dredd es ese casco. Obviamente, la idea de tener a una estrella global en una película que has vendido a costa de esta y no mostrar su cara, era algo inconcebible. Ya en los noventa, que es donde comenzamos a ver las raíces de las franquicias modernas, los riesgos comienzan a ser tabú en Hollywood.

Pero ese casco no es nada más que la entrada a un problema mayor: la caracterización de Dredd mismo. A pesar de que el principio de la cinta pareciera apuntar en la dirección correcta, el guion se decanta por volverlo un héroe de acción moralista-genérico. Un personaje que Stallone ha hecho muy bien en decenas de otras películas, pero que no tiene nada que ver con el material de fuente.


Los autores escogen narrar sus historias dentro de distópias porque les interesa agobiar, incomodar, e incluso, disgustar al consumidor con una representación contraria a los ideales del buen vivir y a las visiones optimistas del futuro, un lugar donde los héroes no existen. Si un autor afirma que su historia trascurre en una distopía, pero el consumidor no siente nada de estas cosas, probablemente es porque tal “distopía” no tiene a lugar a la historia que se esta contando. Judge Dredd no debió tratar sobre un héroe, sino sobre un opresor y es ahí donde gana Dredd (2012).

En el primer momento que vemos a Judge Dredd, entendemos de qué tipo de persona se trata. No es un hombre amargado por los fracasos de una vida dura, sino una máquina con ideales cortados como diamantes. No nos interesa su pasado o como llegó a ser como es, sino quien es ahora y que es capaz de hacer. Karl Urban puede no tener el físico que Stallone alguna vez tuvo, pero eso no deja que su apariencia sea menos amenazadora. Debo aceptar que su inflexión de voz y su mueca “a lo malote” pueden pasar por risibles, pero la exageración de estas tiene que ver con la exageración misma del concepto de Dredd. Stallone era un tipo más, un poco duro, sí, pero un tipo más. Urban es una máquina de hacer justicia y así es Dredd.


Y como el comic, Dredd no nos amarra a ver una sobre-exposición de la trama, sino que empieza de inmediato, con Judge Dredd en acción. La visión del futuro es un poco más aterrizada que en su antecesora, pero logra lo que las páginas hicieron y su primera adaptación no pudo: Dar la sensación de podredumbre, de decadencia humana, de distopía. Algunos argumentan que visualmente, la primera película era más fiel, pero es ahí donde la cuestión de la adaptación entra en juego. La forma como es dibujada la ciudad en el comic es para provocar esa sensación de caos. Si comparamos ambas cintas, la que más logra tal cometido es la más reciente. La ciudad en Judge Dredd (1995) parece una maqueta arquitectónica pseudo-artística. Por cierto, como casi todas las películas de ciencia ficción del momento, era un rip-off de Blade Runner.

El humor es parte clave del universo de Judge Dredd. En la primera película, los chistes eran hechos sin intención. Como decirle a un muy mal comediante, que, de hecho, se ríen de él y no con él. Repleta de frases ridículas, actuaciones exageradas, y una trama sin sentido. En fin, el chiste lo buscaba uno para poder seguir viendo tal desastre. Dredd en cambio maneja una gracia sutil, incluso apagada, pero que el espectador atento puede captar y mucho tiene que ver con la sátira de la que hablamos. Varias de las situaciones, dada la naturaleza violenta de la historia, son tratadas con un humor bastante negro. Para gustos, los colores, y para el que le guste el negro, dese por servido.

Podría seguir todo el día, pero creo que captan la idea. Hay muchas cosas que hacen un filme merecidamente interesante a Dredd, y que  debería ser vista por cualquiera que guste de tramas rápidas, disparos y ciencia ficción. No es un estudio fallido de personaje como fue la primera, sino una aventura directa, concisa y suave en los bordes. No se cree algo mayor de lo que es. Si eres de las personas que todavía recuerdan a ese mal logrado Dredd de los noventas, tienes que corregir eso ahora mismo.

Por ultimo


Esta es la opinión de quien escribe este blog pero es mejor escuchar a los autores. John Wagner, escritor de Judge Dredd y creador del perosonaje, tuvo una interesante entrevista con el portal Hero Complex, en la vispera del estreno de Dredd (2012), donde dejó plasmadas sus ideas sobre ambos filmes. De la original dijo:
Mis opiniones no han cambiado, aunque, aparte de mi visión inicial, no he visto la película desde que salió. Contarón la historia equivocada - que no tenía mucho que ver con el personaje de Dredd como lo conocemos. No creo que Stallone fuera un mal Dredd, aunque habría sido mejor, y le hubiera dado más crédito sino hubiera revelado su rostro. Él era Dredd en la historia equivocada. Envidio su presupuesto, sin embargo. El CGI era muy bueno, y las recreaciones de la Ángel Gang y el robot. El robot viene en realidad de una historia de Pat Mills y no pertenecía en Dredd, pero se ve bien. Si la trama hubiera girado en torno a personajes como ellos la película habría sido más acertada.
Sobre el más reciente de los filmes nos dice:
La trama es sobre Dredd y su mundo. Es imposible cubrir todos los aspectos del personaje y su ciudad - quizás ese era uno de los fallos de la primera película; trataron de hacer demasiado y terminaron con poco. "Dredd" se resguarda en el trabajo esencial de juzgar - la justicia instantánea en una ciudad violenta del futuro. Me gustan los actores, están bien moldeados y manejaron bien sus partes. Olivia Thirlby es perfecta como Anderson, el joven psíquica. Ella le da al personaje una vulnerabilidad conmovedora. Karl Urban no se quitará el casco y no besara a su co-estrella.
No podría faltar el que lo inicio todo. Para el programa televisivo "UnCut", después de trece años de la película original, Stallone revela sus pensamientos:
Me encantó esa propiedad cuando la leí, porque tomó un género que me encanta, lo que podríamos denominar la "película de acción moral" y lo hizo un poco más sofisticado. Tenía un trasfondo político. Mostró cómo, si no frenamos la forma en que manejamos nuestro sistema judicial, la policía puede llegar a construir nuestra vida. Se trataba de gobiernos arcaicos; trataba con la clonación y todo tipo de cosas que podrían suceder en el futuro. También era más grande que cualquier película que he hecho en su estatura física y la forma en que fue diseñada. Todas las personas fueron eclipsadas por el sistema y la arquitectura; muestra que tan insignificantes los seres humanos podrían ser en el futuro. Hay mucha acción en la película y algunas grandes actuaciones, también. Simplemente no era todo lo que pudo ser . Pero yo miro hacia atrás en el juez Dredd como una verdadera oportunidad perdida. Parecía que un montón de fans tuvieron un problema con Dredd quitándose el casco, porque él nunca lo hace en los libros de historietas. Pero para mí es más acerca de desperdiciar un potencial tan grande que había en esa idea; sólo pensar en todas las oportunidades que había que hacer cosas interesantes con las escenas de Cursed Earth. No está a la altura de lo que podría haber sido. Probablemente debería haber sido mucho más cómica, muy buen humor, y diversión. Lo que aprendí de esa experiencia fue que no deberíamos haber tratado de hacerlo a lo Hamlet; es más Hamlet and eggs...

viernes, 2 de enero de 2015

John Wick, la critica.


     Después de que su perro es asesinado, el ex mercenario John Wick decide volver a su antigua vida para buscar venganza contra aquellos responsables de su miseria. Así es establecida la premisa para uno de los filmes de acción más intensos que se hayan producido en el 2014. ¿Ridícula? tal vez, pero parte del éxito de esta película tiene que ver con su propia exageración y extravagancia, y como las explota para dar un agraciado espectáculo de sangre y balas.
     Y todavía más si entendemos como el filme bebe de las influencias correctas del género. En los últimos años, Hollywood no ha sido el mejor ejemplo de esto, y los fanáticos de las balaceras han movido sus ojos hacia el este del mapa mundo. Específicamente en Hong Kong, donde el llamado (valga la redundancia) Hong Kong Action Cinema nos ha entregado piezas inolvidables de este género. El nombre de John Woo, es el que tal vez a muchos cinéfilos se le viene a la cabeza, ya que estableció una nueva dimensión de posibilidades dentro de las piezas de acción. Películas que nuestro filme en cuestión, John Wick, debe mucho, como The Killer y Hard Boiled. A su vez, el mundo del comic juega un papel importante. Se podría decir, discutiblemente, que esta pudo ser una adaptación de alguna de las páginas de Mark Millar, autor de comics como Wanted (que tuvo una decepcionante adaptación), Nemesis y Kick-Ass (con una mejor adaptación). Comics que de alguna manera guardan el mismo espíritu violento, nihilista, pero divertido que vemos en John Wick.


     Los directores Chad Stahelski y David Leitch han expresado que sus influencias van más allá de las que acabo de nombrar. Pareciera obligatorio nombrar los clásicos de Spaghetti Westerns y el cine negro clásico a la hora de realizar una historia neo-noir como esta, y al ser nombradas por ellos, queda claro que estos señores saben dónde están parados en el género que trabajan.
     También hay que tener en cuenta que gracias a ellos es que uno de los puntos más fuertes de John Wick es tan efectivo. A pesar de ser la opera prima de Stahelski y Leitch, estos señores no son ignorantes del proceso de filmación, ya que sus trabajos anteriores consistían en la coordinación de coreografías para películas de acción. Entre su currículo, se encuentra su trabajo anterior junto a Keanu Reeves, en la trilogía de ‘The Matirx’, por lo que sabemos que estos dos tienen un amor y un respeto a los filmes de kung-fu y el trabajo que lleva realizarlos. En John Wick esto se ve reflejado en espectaculares secuencias, excelentemente coreografiadas, de acción incesante. Keanu Reeves demuestra todavía tener una gran relación con el género, y los directores, dada su experiencia, lograron incorporar de manera muy orgánica, los diferentes estilos de artes marciales y el gun-fu, en la actuación de Reeves. Cabe aclarar que estas no son las secuencias propias del cine de acción “machucho” que Hollywood últimamente está estrenando. Llenas de innumerables cortes, primeros planos que no dejan ver nada y ángulos extrañísimos para esconder el hecho de que los actores no saben pelear o no se les pagó una coreografía. En John Wick encontramos planos generales y secuencias de considerable duración que nos deja ver cada golpe, cada patada y cada disparo.



     Dicho todo esto, debería quedar claro que John Wick no es la cinta ideal para un crítico en busca de una afirmación artística, o de una pieza intransigente que ofrezca nuevos ideales para el estado del arte. Es un action flick y nada más, pero uno muy bueno. No les diré a ustedes, mis lectores, que vayan a ver un hito en la historia del cine, sino que vayan a divertirse con una película de puta madre. La historia, no es la más original, ridícula en momentos, pero efectiva para mostrar lo que los cineastas querían que viéramos. Y aun así, a pesar de todos los huecos que se puedan encontrar en el argumento, el que vea esta cinta tiene que aceptar que el concepto de este universo narrativo es intrigante y divertido. Sobre todo la decisión de presentar al protagonista como un ser legendario, casi mitológico, una máquina de matar a la que todo el mundo teme… ¡y que deberían!

General: 4 estrellas de 5
Genero especifico: 5 perritos de 5



sábado, 23 de agosto de 2014

Porque Guardians of the Galaxy funciona

Best poster EVER!!!
Si has vivido como un ermitaño o simplemente no has querido enterarte de ninguna noticia relacionada con el mundo del entretenimiento, probablemente no te hayas enterado del masivo éxito que Guardians of the Galaxy, la última súper producción de Marvel, ha tenido y está teniendo en estos momentos. Es casi de locos, partiendo de que la película adapta personajes relativamente poco conocidos, en comparación con las estrellas de la franquicia del Marvel Cinematic Universe como los son Iron Man, Capitán America o Thor. El público que no esté relacionado con la lectura de Marvel Comics, probablemente quedara en un limbo al intentar reconocer a los personajes.

Entonces ¿Por qué funciona? ¿Por qué se están refiriendo a este filme como la mejor producción de Marvel hasta ahora? Parte de la respuesta tiene que ver con la poca popularidad de estos personajes. Lo que al principio podría parecer una decisión riesgosa al querer adaptar este comic, se convirtió en una de las más grandes fortalezas de la cinta. Y es verdad que al principio se mostró por parte del público una gran incertidumbre. Teniendo Marvel un repertorio numeroso de personajes más conocidos, nadie entendía la elección de esta franquicia.


Pero dio resultados, porque la compañía, sin tener un “hook”, algo de donde jalar a los espectadores como un actor triple A, o una franquicia reconocida, entendieron que la única forma de tener éxito era contando una historia de calidad. Y exactamente eso fue lo que hicieron.

Primera decisión correcta: Contratar a James Gunn. Un cineasta relativamente poco conocido, pero que con dos películas en su hoja de vida que ya demostraban la capacidad para contar historias de manera fresca y viva. La visión de Gunn es notablemente fundamental para darle forma a la película, en la cual, con gran facilidad, articulaba diferentes géneros, yuxtaponiéndolos, mezclándolos y dejando que se desarrollaran con desenvoltura en la historia. Un amor por el Sci-Fi, el western, y obviamente, el comic, ilumina cada escena, demostrando que este señor sabe dónde está parada su historia y a donde dirigirla.

En ningún momento se ve forzada. La comedia entra fácil, sin incomodidad, sin ser embutida imprudentemente, se genera naturalmente desde los personajes. Al mismo tiempo, y otra vez sin ser forzado, los momentos dramáticos que moldean a los personajes son precisos, cortos, simples, pero tremendamente profundos: cátedra de narración cinematográfica, contar más con menos.


Todos estos elementos llevan al fruto de un trabajo que en su centro es ser inmensamente divertido. Algo que hay agradecerle a cineastas como James Gunn es que saben realizar películas con una intención clara, siendo extremadamente conscientes de lo que son y lo que no son. “Guardians” es un filme que entretiene inmensamente, pero también, que no insulta al espectador. Ofrece espectáculo sin culpa, sin miedo de ser poco serio, pero no tiene necesidad recurrir a tretas estúpidas para explicar cosas que no hay que explicar, de hacer de los personajes simples, planos y aburridos por temor de no entretener al público.

Marvel la saco del parque esta vez. Así como muchos, yo también creo que esta ha sido la mejor producción que han realizado, y me deja emocionado por lo que está por venir (obviamente, con mesura). Si no las has visto, créeme que cuando pagues la boleta del cine, la sentirás más como una inversión, que como un gasto.

viernes, 25 de julio de 2014

Dawn of the planet of the apes. Una reseña.


A pesar de saber que este filme no era más que Hollywood chupándole la sangre a una franquicia que empezó hace años con el legendario filme "The Planet of the Apes", nunca deja de ser interesante ver hasta dónde pueden llegar los estudios con tramas de ciencia ficción. Sobre todo por la cantidad de dinero que arrojan a estas cosas, uno espera ver las capacidades técnicas del filme llegar al máximo. Con un precedente como fue el anterior filme “Rise of the planet of the apes” ya se podía esperar mucho, pero puedo decir con comodidad que “Dawn” supera a su antecesora en todo aspecto técnico. No hay que decir que es perfecta, pero es efectiva, cumple lo que promete: Un gran festín de efectos especiales llenos de acción explosiva, condimentado con un poco de drama lleno de clichés.

Por su puesto que si eso no era lo que tu buscabas, entonces te diré que es una basura, porque a pesar del logro técnico, la película no toma las ventajas del género que maneja y de manera desesperante, buscaba caer en convencionalismos para hacer de la historia algo más masticable, irrespetando a su audiencia con una clara falta de huevos.

Claramente no quede satisfecho con el filme, pero no por eso quiero decir por ningún motivo que la película sea un desperdicio. Como dije, es un logro técnico, y antes de hablar de lo que no me gusto, me gustaría empezar con lo que sí.

Y lo primero que me gusto, y es preciso exaltarlo hasta mas no poder, es el trabajo del excelentísimo Andy Serkis. El lector recordara a la simpática criatura que acompaño a Frodo durante su travesía por la Tierra Media. Aquel maravilloso logro técnico que fue la creación de la imagen de Gollum, tiene que agradecerle mucho al señor Serkis, quien siendo un actor corporal profesional, se metió en un traje de captura de movimiento y le dio vida al personaje.

Con gran carisma e impresionante facilidad, Serkis le da vida al protagonista de la historia: Cesar, el líder de la creciente comunidad de Simios inteligentes. Lo que puede parecer adultos jugando a hacer “monadas” se convierte en un trabajo lleno profesionalismo y dedicación. Solo armado con su cuerpo y su voz, Serkis es capaz de transmitir una personalidad palpable y definible. Básicamente, un maestro con una gran visión de lo que significa trabajar en una producción.

En los videos pueden ver a que me refiero con el señor Serkis:




Pero un filme siempre es un trabajo colectivo. No lo compararía con una casa de naipes, pero si con las partes de un carro. Puede que el carro siga andando, pero nunca es bonito manejar con una transmisión desviada.

“Dawn of the planet of the apes” es un carro con la transmisión desviada. A pesar de su gran elenco y dirección de actores, el concepto total del filme se deshilacha por no poder sostener su propia ambiciosa visión. La ciencia ficción es un género que ha dado a escritores y cineastas la oportunidad de tocar temas complejos y disfrazarlos de entretenimiento (Lo cual nunca es algo malo) y tristemente esta película no responde a las cuestiones que ella misma plantea.

A pesar de que tenemos momentos genuinos de relación entre dos sociedades completamente diferentes, la película insiste en retratar a sus personajes como entes vacíos en los que vierte un estereotipo. Es terrible ver que hay poca intención de individualizar a los personajes, de hacerlos auténticos, sino que se siguen utilizando viejas fórmulas de construcción narrativa. Es el mismo héroe caucásico que busca hacer el bien ante adversarios que no creen en él. El mismo personaje que su única razón de existir es la de crear un conflicto, desagradar a la audiencia, y ser despachado para dejar un sentimiento de satisfacción vacío. El mismo conflicto de hijo que desobedece a su padre para luego darse cuenta de su error, en un momento moralmente gratiniano.


No solo esta película sufre de esto, ya que Hollywood está plagado de escritores que no han abandonado estos arquetipos Shakesperianos mandados a recoger hace mucho tiempo. Incluso, buscan con ahínco aplicarlos, creyendo que están produciendo con calidad, cuando en verdad solo están contribuyendo a la masa creciente de filmes que no aportan nada nuevo. No hay atrevimiento, no hay ganas de romper el molde, y es precisamente ahí donde se desperdicia el estar dentro del género de la ciencia ficción.
La primera “Planet of the apes” nos proponía un escenario en que los humanos se encontraban del otro lado de la cadena alimenticia. Proponía preguntas sobre nuestra identidad como especie y nuestra actitud ante situaciones que destruyan el delicado equilibrio en el que vivimos. Sobre todo, nuestro idea de superioridad como especie es cuestionada y esto queda plasmado en la legendaria frase Charlton Heston: Take your stinking paws off me you damn dirty ape! (¡Quita tus apestosas patas de mí, maldito sucio simio!). Es fascinante.

El moderno planeta de los simios no responde a ninguna pregunta que sus antecesoras plantearon y tampoco asume la responsabilidad de responder las que ella misma plantea. ¿Dónde está el verdadero conflicto? ¿Dónde está la posición del hombre ante una situación en que tiene que lidiar con su propia extinción? Se podría argumentar que el filme si trata estas cuestiones, pero no con una profundidad debida, ni con un punto de vista concreto. Le da la audiencia lo que quiere oír. “Hay gente mala, hay gente buena y cosas pasan” pareciera que a eso se limitara a decir.


Y volvemos al principio. No es una mala cinta. Tiene suficientes atributos para destacarse. Puede que no tengan los personajes más relacionables del mundo, pero tiene una narración sólida y es congruente en su mayoría. El apartado técnico es sublime y ¡Por Dios! ¿Eso era un orangután entrenado, o un producto de computadora? Todavía no me lo creo.

Es lo que es: un producto de mercadeo. Es un complaciente de audiencias, y eso, si se hace bien, la mayoría de veces suele ser algo bueno. No hay que entrar esperando la más arriesgada de las apuestas en el tema, pero en ningún momento uno se aburre. Creo que lo que le dije a mi novia cunado me pregunto que veríamos, define a la perfección mi posición ante la cinta. “No sé, quiero algo para adormecer la cabeza, para no pensar.”